viernes, 24 de abril de 2009

Decimoprimera semana de clases

En esta última semana, hemos hablado de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. En primer lugar, nos hemos centrado en la postguerra, donde nos encontramos con una Europa demográficamente débil y falta de inmigraciones. La Guerra enfrentó a dos alianzas: la Triple Alianza (Alemania y Austria-Hungría y Italia) y, por otro lado, la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia que contaron con la ayuda de Japón y EE.UU). Las consecuencias fueron, en el aspecto demográfico, que el país más afectado fue Rusia; en stock de capital fueron que los países más afectados fueron sobretodo Bélgica y Francia, aunque las pérdidas fueron inferiores a las demográficas. Estos desequilibrios financieros originados por el abandono del patrón oro fueron la deuda se multiplica, el déficit presupuestario, el aumenta la inflación, el desempleo y la quiebras empresariales. También, la moneda se devalúa y se llega al fin de las paridades.
Producción industrial: los ganadores de la guerra y los países neutrales como Japón y EEUU fueron los menos afectados.
Además del Tratado de Versalles, los países firmaron otros muchos tratados que llevaron a sancionar sobretodo a aquellos países que provocaron la guerra. Así pues, Alemania se vió obligada a pagar unas cantidades que tal vez no podía pagar ni siquiera en especie. Esto llevó a que Francia y los países aliados invadieran parte del territorio alemán para cobrar en especie (sobretodo carbón que era lo que Francia más necesitaba). Finalmente y gracias a la mediación de Gran Bretaña y de EE.UU se llegó al compromiso de pagar con unas condiciones más ventajosas.
La reconstrucción de Europa después de la Guerra se vió necesitada de ayuda exterior que, aparte de las importaciones, provenía de EEUU y organizaciones privadas y semioficiales que proporcionaban alimentos, créditos y donativos. La recuperación fue lenta y desequilibrada. Los países más dañados eran aquellos en cuyos territorios había tenido lugar la batalla, ya que además de tener el territorio destrozado, la población que participó en la guerra era la de mayor capacidad productiva. El flujo de capitales empezó a partir de entonces, y sobretodo hacia Alemania después del Plan Dawes. EE.UU prestaba a Alemania para poder pagar y ésta, a su vez, transfería a los países europeos.
En los años 20 fueron la inestabilidad, las deudas de guerra, las reparaciones, la inflación y los problemas monetarios marcaron esa época, su marca. La hiperinflación alemana fue la más elevada y la que tuvo más consecuencias para la economía mundial. Al finalizar la guerra, el marco alemán (el marco papel) perdió su valor, y así, la economía alemana se quedó sin un sistema monetario que funcionara. La responsabilidad de la hiperinflación es debatida por dos escuelas que atribuyen la causa al déficit de la balanza de pagos y al déficit presupuestario, respectivamente.
Por otro lado, el gobierno no tenía interés en reducir este déficit presupuestario ya que servía para demostrar que no se podían pagar las reparaciones. A todo esto, hay que añadir la falta de consenso y los intentos de revueltas y golpes de estado. En un primer momento, la inflación era beneficiosa ya que permitió la rápida transformación de grandes fortunas, pero a mediados de 1922 la baja capacidad de compra interior hizo aumentar los stocks de las empresas y provocó el descenso de la producción: la inflación acabó por deprimir la actividad económica.
Así pues, el propio conflicto se financió en parte con préstamos de EE.UU lo cual continuó después (sobretodo con Alemania que debía mucho dinero); la deuda se fue acumulando año a año y los créditos se fueron renovando y ampliando (no así la capacidad de devolverlos). La dependencia de EEUU seguía aumentando. Por otra parte, la gran depresión que vino después podría ser, como todas las grandes crisis, un motivo para resurgir de las propias cenizas y recuperarse de nuevo.

viernes, 17 de abril de 2009

Décima semana de clases

LA MONEDA Y OTROS MEDIOS DE PAGO:
Antes de la Revolución Industrial, los medios de pago utilizados eran: la moneda, el dinero fiduciario y los billetes que circulaban poco, además de la letra de cambio (inventada en el S.XIX). Sin embargo, el incremento de la actividad económica y los intercambios hizo necesario aumentar la oferta monetaria y los medios de pago. Esto fue posible gracias a la movilización del dinero bancario y al descubrimiento de yacimientos de oro y plata.
No obstante, la mayor mejora de los medios de pago fue el sistema internacional de pagos de patrón oro (la oferta de dinero de un país se determina según sus reservas en oro). A partir de 1870, las principales potencias abandonaron el patrón plata y se pasaron al patrón oro, que empezó en Alemania en 1871 tras la guerra franco-prusiana. Al mismo tiempo, sustituyó la antigua moneda de plata por una nueva de oro (el marco). No obstante, se consolida la utilización del billete de banco y la cuenta corriente lo que permitió un mayor crecimiento económico. A pesar de todo, los metales nobles continúan siendo la base del sistema: la moneda asegura la circulación, los bancos apoyan con metal sus emisiones de billetes que son convertibles en moneda metálica a voluntad del tenedor.
A nivel internacional, los pagos se ven facilitados por la estabilidad de las principales monedas que mantienen una paridad fija entre ellas.
Los economistas creían que el sistema internacional de pagos de patrón oro disponía de mecanismos de compensación para evitar los desajustes o reducirlos y, de esta manera, la economía mundial se autorregularía mediante los mecanismos monetarios. Estos mecanismos que estan conectados son:
1. Autorregulación del mercado de letras.
2. Salida de oro para pagar el déficit de los países deudores con los acreedores.
3. Variaciones del tipo de interés.
Debido a estas creencias, tras la Primera Guerra Mundial se intentó relanzar la economía de esta manera pero los bancos acabaron siguiendo al Banco de Inglaterra (dada su supremacía sobre la economía). Antes de la guerra, todos confiaban en este banco pero, con el tiempo, Gran Bretaña se fue debilitando. Hubo enfrentamientos entre Francia, Alemania y Gran Bretaña y, al estallar la Primera Guerra Mundial, el patrón oro se destruyó.
La guerra duró cuatro años (de 1914 a 1918) y tuvo duras consecuencias. Se crearon nuevos países (como Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania) y con el cambio de fronteras, cambió el sistema monetario. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue sustituído por el patrón cambio oro (se fija el valor de una divisa en términos de una determinada cantidad de oro).
Mirando hacia atrás vemos que en la Primera Guerra Mundial, además de los efectos devastadores que tuvo en todo el mundo (tanto económicos como sociales), la humanidad utilizó la nueva maquinaria industrial para su propia destrucción. La industria militar experimentó un gran crecimiento y Europa consiguió destruir su tejido productivo mientras que Estados Unidos pasó a ser una primera potencia económica mundial. La dependencia de EE.UU. actualmente se nota con la influencia que tiene su economía sobre el resto del mundo. El euro se compara con el dólar y la bolsa de Nueva York provoca subidas y bajadas del Ibex 35. Asimismo, los cambios en las fronteras continúan en los tiempos recientes y sobretodo después de la caída del muro de Berlín. En cuanto al sistema monetario, ya no se habla del patrón oro sino del PATRÓN CAMBIO ORO y los intercambios han dado paso a las transferencias con los ordenadores. Sería de esperar que los cambios se produjeran para mejorar y sin que tuviera que existir una guerra antes.




sábado, 4 de abril de 2009

Novena semana de clases

Esta última semana de clases hemos hablado del colonialismo y el imperialismo.
La industrialización de los países más avanzados afectó al resto de economías del mundo que todavía no habían llevado a cabo este proceso, lo que comportó una globalización de la economía basada en la división internacional del trabajo dirigida por los países dominantes y a su favor. Para dominar sobre los países subdesarrollados llegaron, incluso, a utilizar la violencia si era necesario.
Algunos de los objetivos de la dominación eran: conseguir el control sobre el comercio colonial, obtener primeras materias, mano de obra o simplemente prestigio. Esta globalización económica comportó crecimiento pero provocó un incremento de las diferencias entre países (o regiones) ricos y pobres. El dominio de los países industrializados sobre el resto del mundo recibe el nombre de imperialismo, que representó la formación de nuevas colonias y el mantenimiento de algunas ya existentes.
El resto del mundo fue repartido entre las grandes potencias, en la conferencia de Berlín de 1885. El dominio sobre estos territorios (mayor parte de África, Asia y Oceanía) no se realizó por medio de la inmigración de población metropolitana, como en el caso de la Nuevas Europas, sino a través de la sujeción de la población indígena, sobretodo mediante el ejército y la administración. Con esto vemos que los países más avanzados, que intentan conseguir un rápido desarrollo y la dominación de todos los territorios posibles a toda costa, sin importarles nada más: ni la miseria o incluso la desaparición de la población indígena, ni la situación de las clases bajas de la metrópolis que eran las que tenían que financiar todos los costes que comportaba la expansión territorial... Por lo tanto, esto comportó el aumento de la diferenciación social.