En esta última semana, hemos hablado de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. En primer lugar, nos hemos centrado en la postguerra, donde nos encontramos con una Europa demográficamente débil y falta de inmigraciones. La Guerra enfrentó a dos alianzas: la Triple Alianza (Alemania y Austria-Hungría y Italia) y, por otro lado, la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia que contaron con la ayuda de Japón y EE.UU). Las consecuencias fueron, en el aspecto demográfico, que el país más afectado fue Rusia; en stock de capital fueron que los países más afectados fueron sobretodo Bélgica y Francia, aunque las pérdidas fueron inferiores a las demográficas. Estos desequilibrios financieros originados por el abandono del patrón oro fueron la deuda se multiplica, el déficit presupuestario, el aumenta la inflación, el desempleo y la quiebras empresariales. También, la moneda se devalúa y se llega al fin de las paridades.
Producción industrial: los ganadores de la guerra y los países neutrales como Japón y EEUU fueron los menos afectados.
Además del Tratado de Versalles, los países firmaron otros muchos tratados que llevaron a sancionar sobretodo a aquellos países que provocaron la guerra. Así pues, Alemania se vió obligada a pagar unas cantidades que tal vez no podía pagar ni siquiera en especie. Esto llevó a que Francia y los países aliados invadieran parte del territorio alemán para cobrar en especie (sobretodo carbón que era lo que Francia más necesitaba). Finalmente y gracias a la mediación de Gran Bretaña y de EE.UU se llegó al compromiso de pagar con unas condiciones más ventajosas.
Producción industrial: los ganadores de la guerra y los países neutrales como Japón y EEUU fueron los menos afectados.
Además del Tratado de Versalles, los países firmaron otros muchos tratados que llevaron a sancionar sobretodo a aquellos países que provocaron la guerra. Así pues, Alemania se vió obligada a pagar unas cantidades que tal vez no podía pagar ni siquiera en especie. Esto llevó a que Francia y los países aliados invadieran parte del territorio alemán para cobrar en especie (sobretodo carbón que era lo que Francia más necesitaba). Finalmente y gracias a la mediación de Gran Bretaña y de EE.UU se llegó al compromiso de pagar con unas condiciones más ventajosas.
La reconstrucción de Europa después de la Guerra se vió necesitada de ayuda exterior que, aparte de las importaciones, provenía de EEUU y organizaciones privadas y semioficiales que proporcionaban alimentos, créditos y donativos. La recuperación fue lenta y desequilibrada. Los países más dañados eran aquellos en cuyos territorios había tenido lugar la batalla, ya que además de tener el territorio destrozado, la población que participó en la guerra era la de mayor capacidad productiva. El flujo de capitales empezó a partir de entonces, y sobretodo hacia Alemania después del Plan Dawes. EE.UU prestaba a Alemania para poder pagar y ésta, a su vez, transfería a los países europeos.
En los años 20 fueron la inestabilidad, las deudas de guerra, las reparaciones, la inflación y los problemas monetarios marcaron esa época, su marca. La hiperinflación alemana fue la más elevada y la que tuvo más consecuencias para la economía mundial. Al finalizar la guerra, el marco alemán (el marco papel) perdió su valor, y así, la economía alemana se quedó sin un sistema monetario que funcionara. La responsabilidad de la hiperinflación es debatida por dos escuelas que atribuyen la causa al déficit de la balanza de pagos y al déficit presupuestario, respectivamente.
Por otro lado, el gobierno no tenía interés en reducir este déficit presupuestario ya que servía para demostrar que no se podían pagar las reparaciones. A todo esto, hay que añadir la falta de consenso y los intentos de revueltas y golpes de estado. En un primer momento, la inflación era beneficiosa ya que permitió la rápida transformación de grandes fortunas, pero a mediados de 1922 la baja capacidad de compra interior hizo aumentar los stocks de las empresas y provocó el descenso de la producción: la inflación acabó por deprimir la actividad económica.
Así pues, el propio conflicto se financió en parte con préstamos de EE.UU lo cual continuó después (sobretodo con Alemania que debía mucho dinero); la deuda se fue acumulando año a año y los créditos se fueron renovando y ampliando (no así la capacidad de devolverlos). La dependencia de EEUU seguía aumentando. Por otra parte, la gran depresión que vino después podría ser, como todas las grandes crisis, un motivo para resurgir de las propias cenizas y recuperarse de nuevo.
Así pues, el propio conflicto se financió en parte con préstamos de EE.UU lo cual continuó después (sobretodo con Alemania que debía mucho dinero); la deuda se fue acumulando año a año y los créditos se fueron renovando y ampliando (no así la capacidad de devolverlos). La dependencia de EEUU seguía aumentando. Por otra parte, la gran depresión que vino después podría ser, como todas las grandes crisis, un motivo para resurgir de las propias cenizas y recuperarse de nuevo.